Articulo de Cotizalia.com
No escarmentarán. Ni hoy, ni mañana, ni pasado. No lo harán. Los bancos centrales seguirán inundando el mercado de billetes de todos los colores, en la esperanza de que a fuerza de inyectar liquidez tras liquidez a las entidades financieras, éstas acaben creyéndose que es liquidez lo que falta al sistema. “Sí, señor Trichet. Faltaría más”. “Cómo no, Sr. Bernanke, póngame esa pieza de inyección monetaria que tiene mejor pinta”. Sólo para que los bancos, al cerrar la puerta de su balance, con todo el dinero prestado en las manos, puedan decir: “Y ahora qué”. Porque ése es el gran problema de la situación actual. Se trata de un efectivo que las entidades han de devolver tan pronto como dentro de quince días. Por tanto, mientras no se resuelvan los problemas de confianza y, sobre todo, de solvencia de muchas de las compañías afectadas va a servir para poco más que para facilitar un maquillaje de final de año que, sinceramente, la mayoría de las necesitadas, no se lo merecen.
Vuelvo a un clásico: Minyanville. Ténganla como web de referencia. Un modelo a imitar para Cotizalia. Profesionales del mercado hablando a profesionales del mercado desde la solvencia de sus respectivos track-records. Estamos en el buen camino, no lo duden. Un análisis demoledor en la línea del argumentario anterior. La acción del BCE es extraordinariamente relevante en cuanto a su cuantía, ya que supone el equivalente al 5% del total de activos bancarios estadounidenses, casi nada. A primera vista, parece haber logrado su finalidad inmediata: los tipos a quince días, en euros, han caído en 50 puntos básicos tras haber subido 83 en las últimas dos semanas. Sin embargo, las referencias en dólares (pero, ¿no era donde hacía falta dinero según se concluía de la actuación concertada de los bancos centrales de la semana pasada?) y libras ni se han movido con la noticia. Por tanto, una medida efectiva, de alcance limitado, y que no resuelve el problema de solvencia de una parte esencial de un mercado, el norteamericano, que continúa abrumado por las malas noticias.
Y es que, si hacemos caso a Moody´s, frente al histórico bajo nivel de impagos empresariales anunciado por S&P´s tan tarde como antes de ayer, el futuro se presenta mucho menos halagüeño. El número de compañías que se han situado por debajo del umbral mínimo de solvencia crediticia ha tenido su mayor tasa de crecimiento desde 2003 lo que ha llevado a la agencia de calificación a apuntar que los incumplimientos societarios se multiplicarán por cuatro el año que viene. No es de extrañar que haya una compra masiva de bonos del tesoro por parte de los bancos con objeto de trasladar parte del activo del balance a instrumentos que no consuman capital, ni el que se busque empaquetar parte de dicho activo, fundamentalmente hipotecas, con objeto de crear artificialmente colaterales que permitan obtener líneas de financiación adicionales de las autoridades monetarias, como han hecho, en fechas recientes, Caixa Catalunya y Santander.
Concluye Minyanville: “no se pueden curar las adicciones dando a los drogadictos más dosis, ni se pueden evitar las insolvencias de los acreditados incrementando el importe de los créditos. Parece que la emergencia va a durar bastante más de lo que cree el BCE”. Es una tesis suscrita por servidor desde el principio. Toda confesión, decía el catecismo tradicional, reúne cinco pasos. ¿El primero? Examen de conciencia. Sólo Green-spam, desde su retiro dorado, ha sido capaz de hacer algún mínimo gesto de contrición. Ya no le va el sueldo en ello, claro está. Las entidades financieras bastante tienen con salvar el pellejo. No esperen nada. Y las autoridades monetarias, a lo suyo. Sin este requisito inicial, ni dolor de los pecados, ni propósito de enmienda, ni confesión o penitencia. Y, sinceramente, esa es la clave. Ha habido excesos que tienen que purgarse. Cuanto antes se purguen, más fácil será conocer la dimensión del problema y abordar su solución. El parcheo incrementa el número de tocados mientras impide que se hundan los que han hecho mal los deberes. No está en juego el sistema financiero. Por el contrario, hay un proceso imprescindible de reajuste que debe primar respecto a la conveniencia de que la rueda vuelva a girar y, a ser posible, más rápido que en el ciclo anterior. Seguir quemando cartuchos coloca, cada día más, al mercado contra la pared. Y queda ya poca escapatoria.
Escrito por neorural
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