Posteado por: neorural en: Octubre 9, 2007
Articulo de Cotizalia.es
No entiendo nada, la verdad. Pero nada de nada. No hay ni un solo argumento para que las bolsas continúen con una escalada alcista que les ha llevado a romper nuevos máximos a diestro y siniestro. No lo hay, al menos, en las economías más desarrolladas. Y sin embargo, el movimiento parece imparable. Tacita a tacita los índices se han encaramado a una atalaya desde la que parecen sólo querer mirar hacia arriba. The only way is up, baby, gritan las cotizaciones. ¿Será ésta la vez en que el mercado no tenga razón? Motivos, desde luego, no faltan. Ni tampoco paradojas sorprendentes. Destaquemos tres de ellas, a modo de ejemplo.
Primera. Y Dios creó los datos de empleo estadounidenses. Es el último asidero al que se han agarrado las bolsas. Si se crean puestos de trabajo es que la situación no es tan mala como nos la pintan. Malo para el Madrid. Por una parte, la vuelta al cole ha generado un repunte notable del empleo público que ha compensado el deterioro de la construcción y la industria. Y, por otra, el resto del aumento se ha debido al boom del sector servicios, propio de una economía endeudada y dependiente del capital extranjero para su supervivencia, algo que ya apuntamos en esta misma columna hace ahora una semana. El día homenaje a Cristóbal Colón nos trajo en Estados Unidos el profit warning de Ryder, la mayor compañía de transportes del país, que afirmó que la crisis se ha extendido al conjunto de la economía nacional. Estaríamos viviendo la calma antes de la tempestad, si hacemos caso a las distintas y negativas encuestas de confianza a ambos lados del Atlántico.
Segunda. Y el crédito resucitó. Ya está. Los bancos han publicado sus cifras y el mal está cuantificado y, casi, olvidado. Malo para el Madrid. Echar un vistazo a los mercados monetarios a plazos superiores a la semana, ver cómo están cotizando los tipos a largo, o analizar el apetito de los inversores ante determinados productos, debería servir cómo guía acerca de cuál es la situación real del endeudamiento del sistema. Preocupante. Si las propias entidades financieras no se fían de las contrapartidas, causa última del colapso monetario; si los bancos de inversión prefieren sacarse del balance, a descuento, las operaciones que ellos mismos han analizado y financiado; si hay una lucha por la captación del pasivo bancario propia de una crisis profunda marcada por el desequilibrio entre ambos lados del balance, ¿cómo podemos decir que ya se ha pasado página?
Tercero. Y aparecieron los resultados empresariales. Y con ellos, la ola definitiva de tranquilidad que los mercados necesitaban. Malo para el Madrid. Si creemos en las tasas de crecimiento que anticipa el consenso de los analistas, entonces las bolsas estarían en la fase última del ciclo de mercados en el que se produce la expansión final de los múltiplos toda vez que se estancan los beneficios de las compañías. No es de extrañar, por tanto, como publicaba ayer Bloomberg, que se haya disparado el coste de comprar protección sobre el mercado a niveles superiores al del crash de 2001. Hace falta. Cuando la razón no entiende, la duda nunca ofende. Y, al menos a este servidor, le resulta difícil comprender qué es lo que está pasando.
Termino. El dinero elegante, es decir, aquél que ha sabido aprovechar los sucesivos ciclos positivos de los distintos activos, tanto financieros, como reales, ha tomado lo que parece una sabia decisión: apostar por las compañías de gran capitalización como siguiente destino del ánimo inversor, ayudando con ello a la recuperación de los índices. Y no puedo estar más de acuerdo con la argumentación inicial que subyace a esa idea. Hay valor en el análisis individual de compañías susceptibles de capear el temporal. Pero el movimiento se ha agotado, al menos en Estados Unidos, demasiado pronto. El análisis macroeconómico, con la liquidación de inventarios en un sector tan presente en las economías española y norteamericana como el constructor, no permite pensar que la optimista calma chicha por la que transitan los mercados vaya a durar mucho más tiempo. Es momento de andarse, por tanto, con pies de plomo.
Abril 22, 2008 a 2:51 pm
Hola!
Este año, la actualidad de la bolsa difiere mucho a la situación del año pasado y sus cambios son muy notorios; como lo es la caída del dólar, tema principal de la bolsa hoy en día, y por el otro lado de manera aparejada el alza del euro.
Se puede decir que los temas vigentes que preocupan a la bolsa de mercado han cambiado rotundamente.