Posteado por: neorural en: Octubre 27, 2009
Querían que la cadena fuera rentable en 2010. Luego retrasaron la llegada de los beneficios a 2011. Y es que a día de hoy los accionistas de La Sexta siguen teniendo que inyectar dinero. Y mucho. Durante los primeros nueve meses del año, los dueños de la televisión que preside Emilio Aragón han tenido que poner sobre la mesa casi 90 millones de euros para asegurar su continuidad, según se desprende de las cuentas correspondientes al tercer trimestre presentadas el pasado viernes por Televisa, uno de sus accionistas de referencia. De hecho, el gigante mexicano habría aportado hasta septiembre 35,6 millones de euros “en relación a nuestra participación accionarial del 40% en La Sexta”, según admitió el grupo en el informe de presentación de sus resultados.
No obstante, en ese tercer trimestre el emporio de Emilio Azcárraga Jean sólo tuvo que destinar a su participada 3,9 millones de euros, pecata minuta después de que en el primero tuviera que ’abonar’ 12 millones de euros y en el segundo 19,7. Además del 40% de Televisa, La Sexta está participada en un 9% por Gala Capital y en un 51% por Grupo Audiovisual de Medios de Producción (GAMP). Bajo el paraguas de esta última sociedad están con 69,5% el conglomerado Imagina (Grupo Árbol y Mediapro); Bainet con el 12%; la BBK con el 9,8% y El Terrat con 8,25%. Tanto la multinacional británica WPP como el empresario Juan Abelló a través de Torreal, que poseen cada uno el 20% de Imagina, están indirectamente en el accionariado.
El consejero delegado de la cadena, José Miguel Contreras, aseguraba el pasado mes de marzo que la inversión de los accionistas de La Sexta alcanzaba hasta entonces los 550 millones de euros. Tomando esa cifra como buena y con las aportaciones de los dos últimos trimestres, los socios de la cadena habrían invertido hasta la fecha más de 600 millones de euros. Una cantidad que se encuentra muy por encima de los 500 millones en cinco años que La Sexta preveía desembolsar en 2006, justo en las fechas previas a su lanzamiento. Aunque sólo en el primer año se desembolsaron 300 millones de euros, desde entonces se ha producido un goteo de inyecciones de capital para garantizar la viabilidad de la cadena.